"Meditación del río, el campo y la ciudad", por José María Pemán
Escribió Domingo Faustino Sarmiento: “El mal que aqueja a la República Argentina es la extensión”. Podría decirse esto, más o menos, de todo el continente. Pero el “mal” más bien ha estado muchas veces en la manera de resolver ese problema de la extensión. La naturaleza no es nunca el mal absoluto. Dios da en ella la ley y la trampa. Hay modos e ingenios para vivir en el trópico, y en el circulo ártico, y en el ecuador, y en la pampa y en la selva. Y al pie de los volcanes y cerca de las punas. No hay obstáculo insalvable ni predeterminación ineludible en nada. El que se encuentre entorpecido en la extensión primaria del campo por regato o selva o desierto y solana, o vallado y púas, piense sencillamente en la tarea de aparcar un coche a las siete de la tarde en la gran ciudad; piense en buscar un “taxi”, piense en la “cola” de un cine o de un almacén en día de rebaja. La mala acomodación del lóbulo del sur del continente americano comenzó en mucha parte por la tradición de ...