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Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía

José Alonso y Trelles, "El Viejo Pancho"

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  Esta nota fue publicada en agosto de 1957 el número 113 de Mundo Hispánico con ocasión del centenario del nacimiento de José Alonso y Trelles, "El Viejo Pancho", escritor y poeta gauchesco de origen español radicado en el Uruguay. De entre las poesías que apareen en el artículo, elegimos una para transcribirla aquí: VIDALITAS No hay cielo más lindo, Vidalita, que el cielo uruguayo; ni sol más hermoso, Vidalita, que mi sol de Mayo. Cielo y sol unidos. Vidalita, van en mi bandera; que ella me amortaje, Vidalita, cuando yo me muera. Es la patria mía, Vidalita, de Dios el hechizo. Y aunque muy pequeña, Vidalita, todo un paraíso. En lomas y valles, Vidalita, sierras y llanuras, doquier se respiran, Vidalita, las auras más puras. Himnos nunca oídos. Vidalita, cantan sus boscajes, que pueblan las aves, Vidalita, de ricos plumajes. De entre el trébol surgen. Vidalita las flores más gayas, que adornan las trenzas, Vidalita, de las uruguayas. Mi patria y la gloria, Vidalita, se hicie...

"Cuando llega la noche el corazón mira hacia el sur"

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"Experiencia de sombra y música"

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"La muerte y el caballero"

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 Semblanza del autor, Andrés Eloy Blanco:

"Nochebuena de América"

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  Lloriqueos de niño en el rebozo de la noche. Recortes de aldehuelas sorprendidas al estallar retozo de cohetes. Serrín de lentejuelas. Una chispa de Dios quema el establo que la luna recubre con las palmas de sus rayos húmedos y hay vocablo de astro en el regocijo de las almas. El recién nacido mueve la noche con las manos, estrellitas marinas con diez dedos de luz y un ángel, broche de cuna, remece aguas cristalinas. La Virgen, hierba que huele, busca en su camisa el pecho doloroso para dárselo al niño que apañusca a la punta sus labios de goloso. Florecido azahar luce el Patriarca detrás de una faena de alegrías; no esa tocar al Niño, en su comarca sus manos eran de carpinterías. Vienen los Reyes Magos; rauda foca estelar los guía. Como señales un camello se postra, habla una roca y los algodoneros dan zagales. En un cesto de flores se adormila la Sagrada Familia. Todo vaga entre el buey y la mula, en una pila de pienso con olor a verdolaga. Juguete hecho de trozos de colores y...

"Romance de las ocho hermanas"

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  Romance de las ocho hermanas   ¡Cantares de Andalucía!.. ¡Qué bien rima la guitarra las sonrisas de Sevilla, los suspiros de Granada con el silencio de Córdoba y la alegría de Málaga! Almería sus amores suena al pie de su al cazaba. Jaén se adormece a la sombra de un olivo y de una parra... ¡Huelva, la heroica y altiva Adelantada de España sueña con un Nuevo Mundo en el seno de otras aguas! ¡Y Cádiz, la danzarina baila desnuda en la playa, más blanca en sus desnudeces que las espumas más blancas! Francisco Villaespesa  

"La guitarra"

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En el Día de la Tradición, que recuerda el nacimiento de José Hernández,  nos complace compartir una poesía de Federico García Lorca. ¿Cuál es el vínculo entre el día que se celebra hoy en la Argentina y el poeta español? Pues la guitarra, que García Lorca celebra en el cante jondo y Hernández menciona como vigüela ya en el segundo verso de su Martín Fierro   La guitarra   Empieza el llanto de la guitarra. Se rompen las copas de la madrugada. Empieza el llanto de la guitarra. Es inútil callarla. Es imposible callarla. Llora monótona como llora el agua, como llora el viento sobre la nevada Es imposible callarla, Llora por cosas lejanas. Arena del Sur caliente que pide camelias blancas. Llora flecha sin blanco, la tarde sin mañana, y el primer pájaro muerto sobre la rama ¡Oh guitarra! Corazón malherido por cinco espadas.  Federico García Lorca

"Canto a la primavera"

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"Primavera"

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"Elogio de la mujer cubana"

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"El limonero del Señor"

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 Poema de Andrés Eloy Blanco Poesía de 

"Canto a España"

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  I Yo me hundí hasta los hombros  en el mar de Occidente, yo me hundí hasta los hombros en el mar de Colón, frente al sol las pupilas, contra el viento la frente y en la arena sin mancha sepultado el talón. Trajo hasta mi la brisa su cascabel de plata, me acribilló los nervios la descarga solar, mis pulmones cobraron un aliento pirata y corrió por mis venas toda el agua del mar. Alcé los brazos húmedos a la celeste flama, y cuando cayó en ellos el tropical fulgor, cada brazo creció como una rama, cada mano se abrió como una flor. Súbitamente, el agua gibóse en un profundo desbordamiento de maternidad Me sentí grande, inmenso, sin cabida en el mundo, infinito y molécula, multitud y unidad. Volví los ojos hacia mí; yo mismo me oí sonoro, como el caracol, y el ave de mi grito voló sobre el abismo bebiendo espuma y respirando sol. Sentí crecer raíces en los pies, y por ellos una savia ascendente renovaba mi ser; hubo un afán de brote del torso a los cabellos, cual si toda la carn...