"Canto a mis progenitores gallegos"
De Mundo Hispánico número 64, publicado en julio de 1953: Nacidos en Hispania —la gloriosa tierra que, hoy como ayer, opone recio muro de contención al «robador de Europa»— y sintiendo en sus almas la incitante promesa del mar, en cuyas ondas las redes pescadoras cogen su carga ubérrima de peces que al marfil luciente copian; en el alba de un día que brindaba sus columnas de jaspe al ancho cielo, dos vigorosos brotes de la encina gallega, sobre la ruta de Colón y en flaco leño se lanzaron en pos de las algas verdes y de los corales y madréporas del mar abierto. Eran dos nuevos eslabones para sumar a la vetusta cadena de los inmigrantes con que España nutrió el árbol genealógico de América, sacudiendo las selvas que dormían bajo secular floresta. Ellos fueron el tronco de una estirpe que a la raíz hispánica unió la savia indígena y que al bárbaro instinto puso el freno de la lengua civilizadora de Castilla; tronco que, al enfrentarse con intrépidas fuerzas ...