Elogio de España por el Beato Mamerto Esquiú
| Monumento a España en Buenos Aires (foto propia) |
Hoy se cumple el bicentenario del nacimiento de Fray Mamerto Esquiú, "humilde, santo y austero franciscano" natural de Catamarca, a quien la Patria "además lo reconoce como uno de sus ciudadanos más eminentes" ¹.
En adhesión a este aniversario, que además es la Memoria litúrgica del Beato, publicamos un fragmento del “Elogio fúnebre del ilustrísimo fundador de la Universidad de Córdoba, Rmo. D. Fr. Fernando de Trejo y Sanabria”, pronunciado por Esquiú en la Iglesia de la Compañía de Jesús, de la ciudad de Córdoba, el 23 de diciembre de 1881.
“A juicio de todo el mundo ilustrado, el siglo XVI fue para la España un verdadero siglo de oro en las letras, en las bellas artes y en hechos de sin par magnificencia; era aquello la digna corona del héroe de setecientos años por la fe y por la patria. Pero lo que no siempre se tiene en cuenta es que ese siglo fue de tanto valor para las letras y grandes hechos, sino porque fue de encumbradísimo mérito en la piedad cristiana.
Para conocer la íntima y admirable relación que lo bello, verdadero y fuerte de aquel siglo tenían con la fe y piedad cristiana que florecían en España, basta nombrar a Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, los tres Luis (de Granada, de León y Vives), Cervantes, Herrera y Velázquez de Silva, Garcilaso de la Vega (el de Toledo), y Calderón de la Barca, que fue como el digno crepúsculo de ese gran día. Basta mencionar el Escorial, las gigantescas campañas de América, la batalla de Lepanto, y hombres como Cisneros, Felipe II e Ignacio de Loyola. ¡Ah! Qué astro del cielo cristiano era esa España, que a un mismo tiempo despedía hacia el oriente hasta la India y el Japón un rayo de luz como Francisco Javier, y hacia el occidente hasta las playas del Océano Pacífico un Toribio de Mogrovejo y un Francisco Solano, sin hablar de las Rosas de Lima y de las Azucenas de Quito, y los Sebastián de Aparicio y Felipe de Jesús de México. Sin temor a ser desmentidos, podemos decir, y siendo obligación de los hijos confesar y honrar a la madre, sin temor, repito, podemos y debemos decir que la España, nuestra madre, fue en el siglo XVI un verdadero sol de la civilización cristiana, por su resplandor purísimo y por los rayos de verdad y de gracia que ha irradiado hasta las extremidades de la tierra”.
| Estatua de Fray Mamerto Esquiú en el atrio de la iglesia de San Pedro de Alcántara (convento de San Francisco), San Fernando del Valle de Catamarca (foto propia) |
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¹ Comunicado de la Comisión Permanente del Episcopado Argentino anunciando la beatificación de Fray Mamerto Esquiú, 22 de junio de 2020
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